Alternativas agro-biológicas para generar energía son altamente sustentables y económicas
15 de Febrero de 2014

La obtención de fuentes alternativas y suplementarias de bioenergía y biocombustibles en la regiones áridas y semiáridas del Noroeste del país --a partir de aceites y grasas vegetales-- es una necesidad apremiante para el futuro de México, afirmó Alejandro Castellanos Villegas, profesor investigador del Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad de Sonora (Dictus).

Planteó que debido a las ventajas de renovabilidad y sustentabilidad, ambiental y económica, la obtención de bioenergía y biodiesel representa para el país una alta prioridad estratégica, de ahí la necesidad de desarrollar alternativas agro-biológicas e industriales viables con la mayor sustentación científica y tecnológica.

Castellanos Villegas indicó que la intención no es tener grandes extensiones de áreas cultivables compitiendo con la agricultura y el agua para desplazar algunos alimentos, sino más bien se trata de buscar formas diferentes en el aprovechamiento de fuentes nativas a partir de cultivos con cierto grado de adaptación a las condiciones predominantes en las zonas áridas.

Recordó que durante algún tiempo se trabajó con la jojoba, que se colectaba y se le extraía el aceite, pero señaló que, al igual que esa semilla, se tienen muchas otras especies también competitivas y mucho más distribuidas.

Alejandro Castellanos señaló que ante la carencia de agua por la gran cantidad de zonas áridas en el país, se deben conocer los potenciales de plantas y ecosistemas áridos para generar nuevas fuentes de bienestar, alimento, energía e, incluso, otros usos materiales.

Dijo que la idea del uso de especies de zonas áridas tiene interés en México porque tenemos prácticamente la mitad del territorio como zona árida, y si pensamos que en el futuro el agua va a ser un factor limitante, el interés es saber cómo las plantas de este tipo de región pueden ser utilizadas como fuente de alimento, energía alternativa y otras formas de adaptación fisiológica que pudieran ser de utilidad para cultivos o fuentes de alimentos convencionales.

Las zonas áridas, agregó, son un lugar natural de experimento para poder entender cómo las plantas pueden subsistir con poca agua y en condiciones de estrés en términos de alta temperatura y de falta o exceso de luz. En este mismo aspecto, reveló que hace dos o tres años terminaron de estudiar especies de zonas áridas para usarlas como biocombustibles, principalmente para utilización de biodiesel o bioenergía.

Se refirió a que al detectarse en nuestra región entre 30 y 50 especies con potencial de uso biodiesel, y otras para utilización de la bioenergía, desde hace varios años empezaron un proyecto para la Embajada de la Gran Bretaña en México, el Instituto Nacional de Ecología y el Departamento de Medio Ambiente del Reino Unido, para estudiar las posibilidades de uso de diferentes especies como fuente de biodiesel o de bioenergía.

En el caso de la bioenergía, por ejemplo, citó el uso del agave para generar alcohol, y a partir de su fermentación, producir bioetanol, el que en algunos países, incluso en México, se requiere por ley sustituir la gasolina con un cierto porcentaje de ese compuesto químico. "El etanol es uno de los componentes de biocombustible que estaremos necesitando en el futuro".

Dijo que como resultado de ese proyecto, en el año 2012 coordinó y publicó, junto con Martín Esqueda Valle, el libro "Uso de la biodiversidad para bioenergía y biocombustibles en las zonas áridas de México", obra que fue editada por nuestra institución y el CIAD. (JAR)



RESPONSABLE DE ESTA PUBLICACIÓN
DIRECCIÓN DE COMUNICACIÓN
TEL. 259-2145 Y 259-2182
origen: http://www.uson.mx/noticias/default.php?id=16440
Preguntas, comentarios o dudas